miércoles, 13 de febrero de 2013

MI despedida


Finalmente entendí que no fue más que un delirio pasajero, que este bucle de tortura sin fin se aferraba a mí sin razón alguna, de la cual yo me deba arrepentir...

Sacarlo todo, no dejarme nada dentro, darlo todo... ¿Todo para qué? para ser pisoteado.

Ni me importaron los kilómetros ni me importaba el fracaso... Estaba seguro de ganar, Estaba convencido de que entre tierras de flores encontraría yo mi sitio, algo recíproco... Más iluso de mí.

No sé por qué este desdén de entrega absoluta en cuanto el corazón siento palpitar. Debería bombear sólo sangre, y da tan frenéticos latidos me corta la respiración.

Mariposas en el estómago que ahora son cuchillos de doble filo... Humillación, desinterés, olvido, orgullo, a la vez que un gran ego es lo que emanaba verdaderamente de tí hacia mí. 
Es cierto que el Sol a veces puede olvidarse de la Luna... Pero ésta puede eclipsarle. 
Quizás sea esta una bella metáfora para decirnos que entre fuego y fuego sólo quedaron cenizas.

La fuerza se nos fue por la boca aunque me dejé totalmente al descubierto, mientras tu practicabas tu tiro con arco frente a otras dianas más cercanas. todas tus flechas no llegaron a alcanzarme verdaderamente, pues ni un sólo cristal de plata saldrá de mi mirada. 

No pienso dejarte que poseas también mi melancolía, no te dejaré arrebatar mi soledad, No te dejaré que te engrandezcas mientras me eclipsas, Pues no soy mejor que tú, pero entre los dos hay una gran diferencia. Empatía.

Jugamos con el tiempo y una vez más Eros demostró en mí su eficaz puntería. Ahora creo que él carece de vista.

SUpongo que esto ya es una despedida, pues aunque te brinde mi amistad, tu orgullo será herido, pues no fui yo el que cometió el error, yo aprendí. Tú sigues estancado en tu rutina, y mientras te bañas desnudo en el Nilo no te das cuenta de la cantidad de cocodrilos que hay en él. Si pinchaste a quien iba a ser tu salvavidas, ya no corre por cuenta mía ni por mi interés lo que será de tí.

Aunque tengo la esperanza de que crezcas y que consigas cruzar al otro lado de una pieza.

Fuiste como el vino, agradable al gusto, de tacto suave, con un intenso ardor pero como toda bebida alcohólica acabaste dándome dolor de cabeza y después desapareciste. 

No soy alcohólico pues, me considero altruista pero no gilipollas, recuérdalo.

Hasta siempre.


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