Aromas que arrastra el viento...
Algunos tan dulces y otros tan amargos y fríos como el mismo hielo...
Maldigo a Cupido, también Eros de la Grecia Antigua, niño travieso de flechas endiabladas y despiadadas que apuntas a mí y haces de mi mente tu diana, mi corazón de tablero de ajedrez donde siempre acabas tumbando a mi Rey con un ejército de reyes.
No creo en el amor efímero que cuentan las historias y leyendas, vivo en una tortura donde siempre se repite el mismo bucle infinito... Carne débil me hiciste de este travieso niño...
Sueños muy reales, tan sólo sueños... Ilusiones tan sentidas, que saldrían de mi boca desde muy dentro,con voz que tiembla y temblaba al hablar contigo y más al sentirte cerca.... hasta que sin más pusiste en mí esa bomba de relojería que explotó de lleno etre mi pecho y mi espalda. No me encargaré de recoger mis pedazos... Pues es algo que no quiero reconstruir por mí mismo, Es un error decir que cualquiera pudiese ayudarme sino es de buena fe, sino coge estos pedazos y los desecha a un pozo sin fondo. No quiero enamorarme más no quiero más tus flechas que arden en llamas, prefiero la soledad, fiel compañera que nunca jugó conmigo y siempre estuvo presente aunque sola y en mi olvido...
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