- Ruinas
Aires de invierno soplan por esta testaruda mente... De amaneceres gélidos y púrpuras, sobre el relente de una mañana como la que es hoy... Día veintinueve de Diciembre.
Se alzan las aves, aquellas que se quedaron bajo nuestro regazo y en donde nosotros buscamos nuestro abrigo... Cigueñas en lo alto de un campanario... casi derruido, como si el muro infranqueable del tiempo dejara su hella impresa en los años, años que pasan, años en los cuales se nace y se muere... y sólo quedan piedras, recuerdos de una época mejor, de un pasado esplendoroso o por el contrario tortuoso..... Mas todo eso era mentira... Seguirá arrunándose y ya está en ruinas.
Las voces del pàsado, unos niños jugando en la plazuela. felices, sin preocupaciones... alzaban su voz y unas carcajadas al viento, mientras corrían en la plaza... jugaban en la calle y las madres, preocupadas entre salón y cocina diciéndose: "¿Dónde estará mi niño?, Le dije que a las 20'00h en casa.. y ya son las 20'15" estas tardes de invierno... en el que el sol se esconde pronto, el frío cala los huesos... tan fría es la calle y tan cálido el hogar. Una ducha tras pasar por la puerta de tu casa, tu pijama calentito, bajas a cenar donde pruebas los exquisitos manjares que tu madre te ha preparado, donde cenas en compañía de tus hermanos, el perro, tus padres, y sus conversaciones... mientras día tras día vas creciendo y parece que hasta eras feliz... con esas pequeñas cosas... que ya nunca volverán.
Días, meses, hasta los años rápido pasan... vas creciendo y junto con tu cuerpo tu cabeza y tus preocupaciones... vas metiendo la pata, rectificando y así sigues, vas madurando. Tu pequeña familia sigue estando ahí aguantando el paso, tu adolescencia tu edad difícil, tu primera borrachera... Y sigue estando ahí... más que pronto se rompío...
Una muerte inesperada... un llanto que rompe en seco. Angustia, dolor, desesperación, Incomprensión... todas esas entidades visitan tu casa, mientras tanto las acompañan personas que.. solamente conoces de vista, nunca cruzaste una palabra con ellas, invadiendo tu intimidad, y diciéndote a ti mismo...¿Por qué están aquí?...¿Qué sucedió?..
sonaba como algo increíble... "en verdad no está muerto, está dormido" pensaba Jorge, aquel niño de 16 años, porque sí tenía aún la cabeza de un niño, aunque el cuerpo y la cara, los tenía de hombre.
Pasan las semanas... y Jorge sigue sin entender, qué pasa. Algo le falta, cada día a las 15'00h sentía como que alguien estaba aún por llegar, y estaba muy pendiente a aquel ruido de llaves que sentía desde la cocina, indicando que alguien estaba por entrar... Pero ese ruido no llegaba nunca, y sin embargo le preguntaba a su madre Ana:
"Somos cinco personas. ¿por qué pusiste cuatro cubiertos?"...La madre con lágrimas en los ojos enmudecía, se giraba seguía picando la cebolla, mientras lloraba por su hijo, su marido difunto... aunque por la cebolla también....
[...]
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