sábado, 9 de marzo de 2013

Nunca el invierno pudo engullir a un corazón que florece.

Entre bosques de robles desnudos la cálida luz de la primavera se cuela entre ramas aparentemente muertas, sin vida, con un cúmulo de musgo en su dorso, que le hace tomar la forma de algo sin vida sin alma... Pero al cálido abrazo y soplo de vida del sur le hace revivir de nuevo, y lentamente renace como por arte de magia y empieza a experimentar una explosión de colores que ni toda la música y poesía del mundo puede definir tan exclusiva belleza.

Quizás sea que no sólo los árboles experimenten este cambio. Tras mares de lágrimas, tras sufrir en tus carnes el frío de la soledad y el desentendimiento, llega la melancolía que prepara tu alma para mirar con nostalgia ambos recuerdos, tanto buenos como malos, y tras el calor de tu reflexión haces conciencia de que eres único y que admiras todo cuanto vives y habita en esta tierra. Y ya no salen lágrimas de tristeza.... Lloras de alegría.

¿Y qué me transmite todo este cambio?

LA VIDA ES ALGO SIMPLEMENTE EXTRAORDINARIO.